jueves, 30 de mayo de 2013


 AMERICAN MARY (2)

 Crítica de Jesus Martí

 


   American Mary (2012) es el segundo film realizado por las hermanas gemelas Jen y Sylvia Soska bajo el amparo de su propia productora Twisted Twins Productions. Antes que nada un pequeño esbozo del argumento: Mari Mason (Katharine Isabelle) es una brillante estudiante de cirugía, apremiada por las deudas decide buscar dinero fácil viéndose involucrada en un extraño suceso, donde sus estudios le abrirán la puerta al mundo de las operaciones clandestinas. A pesar de sus iniciales reticencias pronto se hace un nombre, y acuden a ella diferentes personas con el objetivo de modificar su aspecto físico. Todo parece ir bien hasta que Mary es víctima de un brutal acontecimiento, a partir de ese momento su vida queda marcada irremediablemente.  

   Vaya por delante que esta película no es fácil ni tampoco está orientada para todos los públicos, las hermanas Soska proponen un viaje alucinado, morboso y, a ratos, inquietante que navega entre las brumosas aguas de la 'nueva carne' expuestas por David Cronenberg pero que no profundiza demasiado en las mismas; la película tiene dos partes claramente diferenciadas, la primera (más o menos cincuenta minutos) reflexiona sobre la modificación extrema de la apariencia física, en la que tatuajes, piercing, escarificaciones o cirugías extremas configuran el eje principal, conjugando muchos fantasmas sociales: la incomunicación, el aislamiento, la creación de guetos cerrados en sí mismos que abrazan y protegen a los practicantes de este radical estilo de vida o el círculo vicioso en el cual la protagonista se ve envuelta, círculo que a cada operación exitosa que realiza se estrecha más a su alrededor, allanando el camino a la locura en un descenso infernal e intenso que diluye las líneas maestras de su vida anterior, creando una imposible realidad donde, paradójicamente, se siente confusa en su global, pero segura en el potencial de su nueva encarnación. Es en esta primera parte donde las gemelas desarrollan un concepto de cine de terror no demasiado usual; separándose conscientemente de los trillados caminos mil veces transitados, prefieren utilizar una compleja extravagancia visual y argumental, que bebe de variadas influencias para ofrecernos un verdadero festín de aires perturbados y malsanos.

   A partir de este momento el film cae en un pastiche fácilmente reconocible para los fans del género, las directoras abren una nueva línea argumental (no voy a explicarla para evitar el molesto 'spoiler') que les permita llegar al final, un final, dicho de paso, algo cogido por los pelos y poco original; básicamente en este segundo tramo se limitan  a reciclar algunos tópicos evitando de esta manera profundizar más en lo expuesto en la primera hora y, curiosamente, rebajando en muchos grados la intensidad y el interés que hasta ese momento ostentaba la obra. Una pena, pues de haber seguido por el camino inicial estaríamos ante un film excesivo pero bello y realmente interesante, en cambio se nos entrega una obra que en su global deambula sin rumbo fijo, consiguiendo cansar al espectador gracias a la reiteración de momentos que nunca llegan a un clímax creíble, y creando, por consiguiente, una perpetua sensación de vacío e intrascendencia. 
 
   Para finalizar, American Mary es un film que transita por el metalenguaje creado por Cronenberg, Lynch y algunos otros directores de lo bizarro y extravagante, pero que no encuentra un estilo propio, impidiendo este hecho que se sumerja en aguas más profundas y oscuras. Esta indefinición es su principal pega, no obstante la película, por lo menos a mi juicio, debe visionarse, pues no es muy habitual encontrar propuestas de crear cine fuera de los ingenuos parámetros actuales; las visiones tangenciales de lo que significa el terror, el miedo o la angustia siempre deberían ser un objetivo entre los nuevos creadores y es de agradecer intentos como el comentado hoy, pues a pesar de sus imperfecciones es una obra a tener en cuenta.

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