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jueves, 30 de mayo de 2013


 AMERICAN MARY (2)

 Crítica de Jesus Martí

 


   American Mary (2012) es el segundo film realizado por las hermanas gemelas Jen y Sylvia Soska bajo el amparo de su propia productora Twisted Twins Productions. Antes que nada un pequeño esbozo del argumento: Mari Mason (Katharine Isabelle) es una brillante estudiante de cirugía, apremiada por las deudas decide buscar dinero fácil viéndose involucrada en un extraño suceso, donde sus estudios le abrirán la puerta al mundo de las operaciones clandestinas. A pesar de sus iniciales reticencias pronto se hace un nombre, y acuden a ella diferentes personas con el objetivo de modificar su aspecto físico. Todo parece ir bien hasta que Mary es víctima de un brutal acontecimiento, a partir de ese momento su vida queda marcada irremediablemente.  

   Vaya por delante que esta película no es fácil ni tampoco está orientada para todos los públicos, las hermanas Soska proponen un viaje alucinado, morboso y, a ratos, inquietante que navega entre las brumosas aguas de la 'nueva carne' expuestas por David Cronenberg pero que no profundiza demasiado en las mismas; la película tiene dos partes claramente diferenciadas, la primera (más o menos cincuenta minutos) reflexiona sobre la modificación extrema de la apariencia física, en la que tatuajes, piercing, escarificaciones o cirugías extremas configuran el eje principal, conjugando muchos fantasmas sociales: la incomunicación, el aislamiento, la creación de guetos cerrados en sí mismos que abrazan y protegen a los practicantes de este radical estilo de vida o el círculo vicioso en el cual la protagonista se ve envuelta, círculo que a cada operación exitosa que realiza se estrecha más a su alrededor, allanando el camino a la locura en un descenso infernal e intenso que diluye las líneas maestras de su vida anterior, creando una imposible realidad donde, paradójicamente, se siente confusa en su global, pero segura en el potencial de su nueva encarnación. Es en esta primera parte donde las gemelas desarrollan un concepto de cine de terror no demasiado usual; separándose conscientemente de los trillados caminos mil veces transitados, prefieren utilizar una compleja extravagancia visual y argumental, que bebe de variadas influencias para ofrecernos un verdadero festín de aires perturbados y malsanos.

   A partir de este momento el film cae en un pastiche fácilmente reconocible para los fans del género, las directoras abren una nueva línea argumental (no voy a explicarla para evitar el molesto 'spoiler') que les permita llegar al final, un final, dicho de paso, algo cogido por los pelos y poco original; básicamente en este segundo tramo se limitan  a reciclar algunos tópicos evitando de esta manera profundizar más en lo expuesto en la primera hora y, curiosamente, rebajando en muchos grados la intensidad y el interés que hasta ese momento ostentaba la obra. Una pena, pues de haber seguido por el camino inicial estaríamos ante un film excesivo pero bello y realmente interesante, en cambio se nos entrega una obra que en su global deambula sin rumbo fijo, consiguiendo cansar al espectador gracias a la reiteración de momentos que nunca llegan a un clímax creíble, y creando, por consiguiente, una perpetua sensación de vacío e intrascendencia. 
 
   Para finalizar, American Mary es un film que transita por el metalenguaje creado por Cronenberg, Lynch y algunos otros directores de lo bizarro y extravagante, pero que no encuentra un estilo propio, impidiendo este hecho que se sumerja en aguas más profundas y oscuras. Esta indefinición es su principal pega, no obstante la película, por lo menos a mi juicio, debe visionarse, pues no es muy habitual encontrar propuestas de crear cine fuera de los ingenuos parámetros actuales; las visiones tangenciales de lo que significa el terror, el miedo o la angustia siempre deberían ser un objetivo entre los nuevos creadores y es de agradecer intentos como el comentado hoy, pues a pesar de sus imperfecciones es una obra a tener en cuenta.

miércoles, 17 de abril de 2013

SOMOS LA NOCHE (2)

SOMOS LA NOCHE 
Jesús Martí 
http://elterrortieneforma.com/

La película que hoy toca comentar es, básicamente, como un grano en el trasero que, dependiendo de la posición en que te sientas, molesta más o menos. Somos la Noche (Wir sind die nacht, 2010) es una producción alemana con un presupuesto de 6.500.000 de euros dirigida por Dennis Gansel responsable de una obra de culto titulada La ola (Die Welle, 2008).
El film retoma la figura del vampiro (en este caso vampiresas) más clásico, es decir, no se reflejan en los espejos, colmillos bien marcados, sed de sangre, desprecio hacia la vida humana y otros tantos tics ya habituales en este género. No obstante las vampiras que aquí se muestran no se esconden en polvorientas mansiones ni buscan sus presas al amparo de oscuros callejones, son mujeres que explotan su belleza, viven el día a día (bueno más bien la noche) en toda su plenitud: fiestas salvajes en locales de moda, drogas, sexo, lujo...en fin una adaptación de un polvoriento pasado a los tiempos actuales. A priori esta visión del mundo vampírico, los vampiros en el cine (en los últimos años) son demasiado sensibles y están inexplicablemente acomplejados de su condición, sería un buen punto de partida, pero las buenas intenciones no bastan para desarrollar un buen film.
Vayamos por partes; tenemos un buen ritmo (vertiginoso en algunos momentos) que cuadra a la perfección con el modo de vida de las protagonistas, nos encontramos con un buen trabajo técnico con algunos planos interesantes, el acabado visual es notable, y las actrices no molestan (tampoco asombran, que conste); ¿qué falla entonces?, pues varios elementos que son los responsables de que la estructura de una película no quede en un cascarón vacío e intrascendente. Por un lado tenemos un guión flojo, por consiguiente muchas de las situaciones y diálogos presentados son inocentes y faltos de profundidad, limitándose a arañar la superficie de un submundo, por otra parte, interesante. Esta inconsistencia en los personajes y sus motivaciones, socaba continuamente la pretendida seriedad de la película, llegando por momentos a sonrojar y molestar por la inocencia de sus planteamientos; ejemplos de lo anteriormente escrito hay bastantes a lo largo de la obra, pero solo mencionaré las incongruencias que muestran las protagonistas; son seres con muchos años a sus espaldas (con lo cual se desprende que deben tener mucha experiencia asimilada), pero sus reacciones y maneras de actuar recuerdan más a una pandilla de adolescentes que están descubriendo los placeres de la no vida. Esta constante, digamos, inconsciencia planteada por el guionista / director y explotada hasta la saciedad a lo largo del metraje, no hace más que hundir poco a poco toda la película y llevar, por momentos, al espectador a la total indiferencia respecto a lo que pueda pasarles a las protagonistas.
Por otro lado, la gran cantidad de géneros y subgéneros utilizados en Somos la noche, no acaba de funcionar, tenemos toques de acción, terror, gore, thriller, drama y, para acabarlo de adobar, romance; todos ellos bien revueltos pero nada conjuntados, y que derivan en una total falta de acabado narrativo; por supuesto esta indefinición en el estilo también desvela no pocas influencias a las que se pretende homenajear. Tenemos detalles melancólicos y dramáticos en la onda de El Ansia (The Hunger, 1983), tenemos una representación de la violencia emparentada con la vista en Los viajeros de la noche (Near Dark, 1987), hay detalles de Entrevista con el Vampiro (Interview with the Vampire, 1994) y también se nos regala algo de rollo gótico y sombrío (escojan ustedes la película que prefieran). Todos estos elementos (más bien momentos concretos) picoteados de aquí y allá, no ayudan nada a crear una personalidad propia, llevando al film a una deriva de intenciones que parece o recuerda un 'grandes éxitos vampíricos' al uso.
Por si fuera poco, el pretendido discurso feminista subraya por su inconsistencia la paternidad masculina del mismo, estoy seguro que ninguna mujer aplicaría y/o apreciaría las sandeces de las que hacen gala las chicas vampiras del film, todas ellas con diferentes traumas y todas ellas solucionando esos traumas con una ligereza que entra de lleno en los estereotipos más marcados, recurrentes y... aburridos.
La falta de frescura, la incoherencia de su guión, su fallido intento de modernidad, la poca entidad de las protagonista, la tibieza en sus intenciones y su pretenciosidad sin límites solo nos llevan a una conclusión: Somos la noche puede visionarse pero poco o nada recordaremos una vez finalizada; quizás sea esta su virtud: no dejar huella, pues su intrínseca intrascendencia puede que para algunos aficionados sea un valor a tener en cuenta.

                

viernes, 15 de marzo de 2013

EL CALLEJÓN (2)

El CALLEJÓN 
Jesús Martí
http://www.elterrortieneforma.com

No dejo de sorprenderme del cine que se hace, o se intenta hacer, en este país, un país sin una estructura cinematográfica adecuada en cuanto a educación y aprendizaje que asegure buenos profesionales de futuro, con productoras aquejadas de mil dolores (algunos figurados, otros bien reales) demasiado ocupada en mirarse su propio ombligo, con unos premios que en el mejor de los casos son un reparto de hipocresía y gestos vacios entre la gente del gremio, con una continua persecución hacia los autores noveles que quieran moverse entre los siempre resbaladizos caminos de la independencia y el bajo presupuesto (ya se sabe, el bajo presupuesto no interesa) y podría seguir... pero no tengo tiempo (esto se merece más que un artículo, un libro bien gordo) y tampoco viene al caso, pues hoy nuestro tiempo está ocupado por una película rodada en el año 2011 titulada 'El Callejón', que fue dirigida por el crítico y guionista Antonio Trashorras, y que supuso su debut en el largometraje.
Pero antes de meternos en profundidad en la obra es conveniente adelantar una pequeña sinopsis: durante una noche invernal, Rosa se ve obligada a hacer la colada en una lavandería de autoservicio situada en un callejón. La chica conoce en el establecimiento a un joven que en un principio es agradable y amable, sin embargo pronto descubre que detrás de esa fachada se esconde un asesino en serie. Rosa se ven atrapada en un juego del gato y el ratón, donde el premio gordo es salvar su vida.  
El film bebe de múltiples influencias y referencias: Jesús Franco, Argento, De Palma, Lynch e incluso el pesado de Almodovar, entre otros muchos, asoman entre medio del metraje, por supuesto estos nombres también conjugan diferentes géneros con lo que los pequeños trazos de Slasher, Giallo, rollo sobrenatural, thriller atmosférico, vampirismo, un numerito musical ye-ye ultra repelente y todo lo que ustedes quieran pensar tiene cabida, fundiéndose entre sí a lo largo de la película; ¿esto es malo?, pues en un principio no, cientos son los directores que se han dedicado a explorar territorios ajenos, consiguiendo crear con el tiempo su particular y personal sello de identidad; entonces ¿cuál es el problema con esta película?, pues ni más ni menos que la brutal indigestión que provocan todas esas influencias en los breves (aunque tuve la sensación de que de breve nada) 75 minutos de duración. Y cuando digo indigestión es indigestión, pues esa sensación se destila de la torpeza con que se maneja semejante coctel, regalando un resultado poco estimulante y por momentos difuso, pretencioso o simplemente aburrido.
Vamos por partes: tenemos una trama argumental muy simple tanto en los personajes (dos principales, tres secundarios) como en las situaciones, tenemos un espacio reducido donde se desarrolla la acción, tenemos una fotografía e iluminación onírica a la par que fría (mucho neón y tubo fluorescente), tenemos un par de giros al vacío sin red ni excusa y por último tenemos una parte final que pretende sorprender y epatar. Todos ellos son elementos bien intencionados, pero una cosa son las intenciones y otra muy distinta el resultado, personalmente a mí me parece más un mal viaje de LSD que un 'tour de force' (creo que eso es lo que tenía en la cabeza el director) de imágenes y referencias culturales. 
La película pretende ser una obra inquietante, opresiva, terrorífica, con algo de sangre (más bien poca) y con final sorpresa, yo creo que no cumple con ninguna de sus pretensiones; lo inquietante y opresivo se tiene que trabajar, no basta con poner musiquilla de mal rollo y hacer planos lentos en un callejón mal iluminado (o bien iluminado técnicamente hablando, vamos); el terror debe destilarse de lo anterior buscando más aristas donde el mal rollo pueda agarrarse, enquistarse para finalmente explotar, el terror no surge si antes no hay miedo y, la verdad, miedo la película y la situación mostrada no da de ninguna manera, y por último el final sorpresivo, primero: debe ser eso, sorpresivo, segundo: debe ser consecuente y estar a la altura de lo narrado anteriormente, dando la impresión, en esta obra, de que el último cuarto de hora es un recurso para cerrar un círculo que no sabían cerrar de otra manera, o bien les apetecía una ida de olla lisérgica, pensándolo bien podría ser eso perfectamente.
En definitiva una historia típica (aunque pretendan lo contrario) condimentada con un desarrollo nefasto y un ritmo soporífero, lastres demasiado grandes como para pasar de puntillas sobre ellos.
El Callejón tiene un acabado técnico muy competente, tanto la fotografía como la iluminación cumplen sobradamente; respecto a los actores poco a decir, Ana de Armas esta justita (no se que le vieron a esta actriz hace un par de años) al igual que el resto del reparto, que no pasan del aprobado benevolente.
Es obvio que Trashorras sabe mucho de cine y que sus preferencias son amplias y variadas, también es verdad que este 'Callejón' es su opera prima con lo cual puede haberse visto superado por el ansia de enseñar todo lo que llevaba dentro, pero desgraciadamente estas afirmaciones no me bastan para ocultar mi más absoluta decepción, creo que el cine fantástico, sobre todo en nuestro país, puede y debe articular discursos más originales e impactantes, dejando de bañarse en tantos referentes estereotipados, mil veces usados y verdaderamente molestos, y buscando su 'norte' en zonas más oscuras e inquietantes.
En fin amigos/as, otra oportunidad desaprovechada, y creedme si os digo que me sabe muy, pero que muy mal, todo lo escrito, pero así lo sentí.

lunes, 18 de febrero de 2013

CITADEL (1)

CITADEL
Jesús Martí 
http://www.elterrortieneforma.es


La proyección en el pasado Festival de Sitges de 'Citadel', primer largometraje del director/guionista Ciaran Foy, dejó en la gran mayoría de aficionados un buen sabor de boca. No es de extrañar, pues el film presume de varios elementos que no son muy habituales en el cine de género actual. Pero vayamos por partes, primero una breve sinopsis para entrar en materia: Joanne es una mujer embarazada que sufre un brutal ataque por parte de unos extraños niños enfundados en sudaderas con capucha (o algo parecido) que les ensombrecen los rasgos. Tommy, marido de la chica, ve impotente (está encerrado en el ascensor) el ataque, cuando consigue salir lleva a la chica al hospital. Los doctores que la atienden consiguen salvar al bebe, pero Joanne queda en coma y fallece unas semanas después. Tommy queda muy afectado y trastornado por los acontecimientos, desarrollando una serie de fobias y miedos devastadoras para su día a día. Además siente que está continuamente amenazado por los niños. Agobiado por los hechos comienza a investigar, ayudado por un cura, y pronto se encontrará de bruces con una comunidad aterradora.

   Citadel es un film poderoso, que no perfecto, donde el miedo y sus abrumadoras consecuencias, tanto físicas como psíquicas, se erigen en el auténtico leit motiv del metraje. El miedo paraliza y obsesiona, y si como se nos presenta en la película proviene de una fuente tan real como un ataque, aparentemente sin sentido pero de consecuencias devastadoras, se convierte en algo aterrador y tangible, algo que te envuelve y te asfixia reduciéndote a la mínima expresión. 

  Sin lugar a dudas éste es el gran acierto de la película, su director maneja diferentes recursos y elementos para ofrecernos una pesadilla de tintes urbanos, que explota precisamente eso, la inseguridad urbana que tantas personas han sufrido en sus propias carnes; abrigado por un buen guión y un gran protagonista principal que sabe transmitir una gran variedad de sensaciones y registros, Ciaran Foy crea una atmósfera perturbadora e inquietante, donde poco a poco se van introduciendo pequeños elementos de carácter sobrenatural que expanden la historia inicial y la conducen directamente a una pesadilla de tintes sobrecogedores por lo que insinúa. Pero estos elementos sobrenaturales, el origen de los niños y por extensión de la comunidad que han creado, son pequeños apuntes dentro del verdadero argumento que no es otro que el aislamiento y la incapacidad de escapar del asfixiante y opresivo entorno. Otro acierto del realizador es apostar claramente por la creación de tensión / angustia sin enseñar, casi en ningún momento, lo que causa esas sensaciones, las apariciones de los niños son en penumbra, o fuera de plano, o meras sombras que se deslizan alrededor del protagonista, creando situaciones amenazantes y extremadamente creíbles.

 
Anteriormente, ya he mencionado que el film no es perfecto, es verdad, al ser una 'ópera prima' el director no consigue ensamblar todas las piezas de manera afortunada, su constante búsqueda del sugerir antes que el mostrar ralentiza el ritmo del film, que adolece de una voraz expresividad que condimente un poco las largas secuencias de acoso. Paralelamente la concienzuda estructura creada para el protagonista principal se diluye en los personajes secundarios, llegando por momentos a resultar estereotipada y confusa, tanto en sus motivaciones como en la manera de resolver la parte final del film, que resulta demasiado facilona y previsible si tenemos en cuenta lo visto hasta ese momento. 
No obstante, Citadel es una buena película que propone de manera interesante un distanciamiento necesario con otros film de género, un camino que recupera en parte ese estilo tan británico (sobre todo en los sesenta y setenta) de enmascarar lo sobrenatural con grandes dosis de realidad, en un ejercicio que deviene en un juego entre el creador y el espectador que siempre resulta estimulante en su resultado final. Recomendada para todos aquellos que busquen algo más que tripas y sangre en el cine de terror, pues aquí se apuesta más por un desarrollo lento donde la atmósfera y la tensión priman por encima de cualquier otra consideración.

viernes, 11 de enero de 2013

EL HOMBRE DE LAS SOMBRAS (1)

El HOMBRE DE LAS SOMBRAS
Jesús Martí


   Pascal Laugier, responsable de la malsana y contundente Martyrs (2008) y de la semi desconocida El Internado (House of Voices, 2004), ha vuelto en este 2012 con una co-producción entre Estados Unidos y Canadá que escenifica su desembarco en Hollywood y que supone todo un 'tour de force' en su carrera. The Tall Man es un film que se aleja conscientemente de los parámetros y coordenadas estilísticas del reciente fantástico francés, entrando de lleno en un cine digamos más 'clásico' y ortodoxo que, sin embargo, deja a la historia que ahora tiene a bien presentarnos un poco huérfana de intenciones. La película rehúye los excesos de violencia, sangre y polémica que poseía su antecesora, adentrándose más bien en los planteamientos de un thriller de suspense convencional que juega al engaño y la trampa durante casi todo su metraje, para conducirnos erráticamente hacia un desenlace demasiado convencional y hasta algo inocente.

  Es bien cierto que la película está muy bien realizada, la dirección a nivel técnico demuestra que hay un buen director detrás, la fotografía es portentosa, hay escenas o secuencias nada desdeñables y el trabajo interpretativo raya a gran altura (en especial Jessica Biel), pero...¿hay suficiente con estos elementos para justificar los 106 minutos de duración?, pues no. The Tall Man o El hombre de las sombras que así ha sido bautizada en nuestro país, es un film con un grave lastre: su guión (escrito por el mismo director) tiene más agujeros que un queso gruyere, este defecto provoca por simpatía o proximidad una constante sensación de 'soy pero no soy', que impide una continuidad en el argumento y que deja claro que su máximo responsable no tenía muy claro hacia dónde quería llevar la obra; las pequeñas insinuaciones en el argumento que picotean de diferentes géneros (rollo sobrenatural, asesino en serie e incluso algo de slasher) salpican todo el metraje diluyendo toda posible continuidad más o menos lógica y confirmando, de paso, que el film utiliza el fantástico y el terror como un mera excusa para explicarnos algo bastante más plano y previsible, que no termina de funcionar. Yo personalmente tengo un problema con este tipo de películas que piden perdón por usar elementos de terror o de cualquier otro mecanismo de género, para simplemente enmascarar, digámoslo así, la tendencia de crear obras que sean bien recibidas y naden cómodamente en la aguas de lo políticamente correcto. La falta de riesgo y el afán por gustar al más amplio espectro de público posible no son caminos que se puedan transitar con facilidad, pocos directores pueden presumir de haber logrado esta alquimia perfecta y aún son menos los que han logrado interesar al público creando una película que con elementos tan dispares consiga tener un equilibrio perfecto entre ellos.

   The Tall Man no es ni caliente ni fría, se instala pues en la tibieza más molesta, ese lugar donde con apuntar ya te ves librado de disparar, con lo que, por lo menos para mí, se convierte en una película más que pronto borraré del maltrecho cubículo que alberga las pocas neuronas sanas que me quedan. Pascal Laugier sigue siendo un director que me interesa, quedo a la espera de su pronta recuperación y que este desliz quede en eso: un desliz. Una última reflexión ¿Por qué casi todos los directores europeos que cruzan el charco, acostumbran a entregar obras vacías y huecas en su nuevo lugar de trabajo?, dejémoslo para otra ocasión....

CARA Y CRUZ (2)

Esta semana en la sección CARA Y CRUZ, Jesús Mártí y Juan Vicente Briega, diseccionarán con su crítica mordaz la película "El hombre de las sombras" ("The tall man"). Veremos si esta vez están de acuerdo o no. Lo que sí os garantizamos es que tendréis la necesidad de visionar la película inmediatamente para satisfacer vuestra corrosiva curiosidad...

EL HOMBRE DE LAS SOMBRAS

Año: 2012
Director: Pascal Laugier 
Productor: Scott Kennedy, Kevin DeWalt, Clément Miserez, Becki Hui 
Guion: Pascal Laugier 
Fotografía: Kamal Derkaoui 
Música: Todd Bryanton 
Maquillaje: Zabrina Matiru, Michael Nickiforek, Bill Terezakis
Diseño de Producción: Jean-Andre Carriere 
FX: Stephen Knight, Paul Noël, Jay Robertson
Efectos visuales: David Alexander, Patrick Andre, Jon Campfens, Phillipe Garnier, Colin Hubick, Nicolas Lim, Celine Sene, Andrew Smith
País: USA, Canadá, Francia 
Duración: 106m. 
Formato: 35mm Proporción: 2.35:1 Color 
Presupuesto: $ 18.200.000

Ficha Artística 

Jessica Biel, Jodelle Ferland, Stephan McHattie, Samantha Ferris, William B. Davis, Colleen Wheeler, Eve Harlow, Ferne Downey, Janet Wright, John Mann, Teach Grant, Garwin Sanford, Jakob Davies, Lucas Myers, Pat Henman, Katherine Ramdeen, Alicia Gray, G. Michael Gray, Georgia Swedish, Jenna Gatschene, Priya Lily Campbell, John Ryan, Kevin DeWalt, Melissa Patenaude, Michele Mungall, Jacqueline Eggie, Angela Stott, Ricardo Hubbs, Rene Mousseux, Josh Strait, Jodi Sadowsky.

lunes, 10 de diciembre de 2012

CABIN IN THE WOODS (1)

CABIN IN THE WOODS
Jesús Martí

    Bueno, llegó la hora de hablar sobre Cabin in the Woods, película que viene dando tumbos desde el año 2010 y a la que esa misma situación ha conferido un aire de culto y una fama realmente desmesurada; a estas alturas no es difícil encontrar información de la misma, un montón de críticas elogiosas, multitud de spoilers que desvelan su trama, y una gran cantidad de frases soltadas por ilustres críticos que ponen al film de obra maestra para arriba..., no soy muy dado a hacer caso de todas estas campañas que año sí, año también, descubren al público nuevas e "inteligentes" propuestas que vienen a renovar el maltrecho estado del cine fantástico y de terror actual (salvo honrosas excepciones). Que una película adquiera tan fácilmente la categoría de obra maestra es ya de por sí un despropósito, pero que encima se comente que el film en cuestión logra crear un antes y un después en el género, deconstruyendo (joder como odio esta palabreja) todos los rasgos y tics acumulados durante años y uniéndolos en un perfecto, nuevo e inteligente engranaje, es ya una soberana estupidez; una obra maestra o una película que marque el futuro devenir de algo, necesita ante todo de tiempo, sí de tiempo que le otorgue la oportunidad de envejecer, de soltar los lastres que acompañan a toda creación artística, lastres invariablemente unidos al momento tanto económico como social de su creación y, sobre todo, de tiempo para que el aficionado y la historia puedan, con ciertas garantías, comparar las diferentes propuestas contemporáneas a la obra y reconocer las posibles influencias que ésta haya logrado clavar en el subconsciente del género, vamos que haya marcado una época y un estilo y esto amigos/as hay muy pocas películas en la historia del cine que lo hayan logrado. 

    Cabin in the Woods es un film que propone dos historias base que transcurren paralelamente, por un lado tenemos la típica historia de un grupo de chavales que van a pasar un fin de semana en una apartada cabaña en medio del bosque, por otro lado tenemos a una organización que parece que controla a su antojo todo lo que hacen o van a hacer el grupito de marras; de momento no hay más, situaciones y personajes típicos que hacen las cosas típicas con un elemento en medio algo distorsionador que provoca breves destellos de inquietud. Las influencias utilizadas en la primera hora de metraje por el director y el guionista son recurrentes y perfectamente reconocibles, algo de Carpenter, King y mucho de Raimi, pequeñas gotas de 'El Experimento', 'Cube', 'Viernes 13' y de 'Posesión Infernal', de esta manera tenemos una progresión de situaciones algo forzadas y bastante previsibles que sin embargo, por obra y gracia del montaje final, logran funcionar. En medio de estos casi sesenta minutos tenemos un poquito de todo: estereotipos totalmente clasificados en los personajes (macho alfa, muchacha alegre y desinhibida, muchacha algo más contenida, fumeta pasota y chico tímido) que curiosamente, gracias a la explicación que se hace de esos comportamientos y actitudes (no voy a explicarla), logran un ingenioso momento bastante brillante; también tenemos un sótano lleno de cosas raras, un libro extraño para invocar no se qué y por último la aparición de una especie de zombies que se dedicarán a masacrar al grupito; paralelamente cada pocos minutos la acción se corta (necesario para explicar de qué va la historia pero altamente anti climático para el desarrollo y ritmo del film) para enseñarnos las confabulaciones de los trabajadores de la 'organización' y de su objetivo final.

    Estas tres cuartas partes del film desvelan, por igual, las carencias y aciertos del director y del guionista (Drew Goddard, Joss Whedon), es indudable que han 'estudiado' con alegría, interés incluso afición, toda la historia del cine de terror y han salpicado todo su argumento con guiños hacia éste, pero no todos funcionan y el leve humor que destila el metraje tampoco ayuda mucho a consolidar la propuesta, es indudable que el film no juega a ser una película de terror al uso pero el resultado final en esta 'primera parte' no consigue alejarse mucho de las coordenadas marcadas anteriormente en otras producciones. También se encuentra a faltar tensión y mala leche, decantándose más bien por una progresión y planteamiento de los acontecimientos fría y distante, que ni los ataques de los zombies logran calentar. 

    Bueno ahora llegamos a la parte final, el delirio se hace aquí absolutamente demencial: dos de los jóvenes han logrado sobrevivir a la masacre (no se sabe muy bien cómo) y se introducen en las entrañas de la tierra para descubrir una especie de bunker (la sede de la organización) que esconde la mayor colección de horrores de la historia de la humanidad, allí apresados hay zombies, vampiros, psicópatas, un alter ego de Pinhead, fantasmas asesinos, hombres-lobo, serpientes gigantescas y demás bichos repugnantes y peligrosos. La pareja protagonista libera a todos ellos y el pandemonium que se lía es de los que hacen historia; una vez todos los trabajadores del bunker han sido eliminados, curiosamente a ellos dos no les pasa nada, descubren una cámara secreta y al presumible cerebro de la trama (cameo entrañable para todos los aficionados) que les explica qué demonios pasa, que no es otra cosa que unos seres llamados 'los antiguos' necesitan una vez al año un sacrificio ritual para olvidarse? de destrozar a la humanidad en su totalidad. 

    Y llega el final, y yo me quedo igual. La inclusión de 'los antiguos' y parte de la mitología Lovecraftiana es obvia y recurrente, aparte de que el tratamiento dado a la misma hará que seguramente Lovecraft se levante de la tumba e invoque a alguna deidad de su panteón para enseñar a los dos responsables del film quiénes son verdaderamente 'los antiguos'; dejando de lado lo del maestro de Providence esta parte final deja un regusto agridulce en la boca, me explico: a pesar de que la idea de los monstruos atrapados cual colección bizarra ya ha sido tratada de diferentes maneras y prismas, por ejemplo en las series televisivas Dr. Who, Sanctuary o Buffy (la cual comparte guionista con el film), no es motivo para negarle su interés, el problema es que el tratamiento dado a la misma es insustancial, apresurado y sobretodo absolutamente insostenible en el desarrollo que han querido darle, aunque una cosa sí que tiene: es espectacular; pero esta espectacularidad no justifica para nada todo el aburrimiento de la primera parte. 

    Poco más se puede decir, los actores están correctos dentro de la limitación de sus respectivos papeles; la parte técnica y de dirección está bien trabajada pero no plantea ningún recurso ni descubrimiento visual digno de mencionar, el ritmo y tempo es desigual lastrando buena parte del metraje y el guión deja demasiados huecos como para considerarlo un buen trabajo. 

    ¿Qué queda pues?, nada menos y nada más que la sensación de que Cabin in the Woods probablemente podría haber sido mucho más de lo que es, no es una película mala (tampoco la joya que intentar vender por ahí), es más yo aconsejo visionarla sin reservas, pero tengo que advertir que debes dejar la mente libre de todo prejuicio y olvidarte de todo aquello que te hayan explicado, no es una película de terror, tampoco de horror, es un experimento fallido con algún momento brillante. Dicho lo dicho, me viene a la mente el pasado televisivo de sus dos principales responsables para justificar la poca destilación cinematográfica del invento, ya que si lo pienso bien ese ritmo tan brusco y con constantes interrupciones es propio de muchas series de los últimos años.