domingo, 10 de febrero de 2013

Desde la Muerte




DESDE LA MUERTE



Gélida niebla es mi dueña,
oculta en mi corazón,
tornándome el alma en sombra,
transformando mi interior.

Mi ánimo es sufrimiento,
bloqueo mi mente, y siento,
que mi única salida,
está en esta habitación.

Paredes sucias y oscuras,
desconchadas y con huellas,
proyectadas por mi alma,
que ahora está impregnada en ellas.

Negras son... como mi mente,
sucias... como mi alma inerte,
Estoy solo y pienso en ti,
perdido por no tenerte,
añorando no estar muerto,
y poder volver a verte.

Siete meses ya enjaulado,
dos años pasé a tu lado,
hasta sentirme empachado,
de ese amor envenenado.

La hoja segó tu cuello,
y a mi corazón, cegado,
arrancándome de un mundo,
que ahora intuyo desolado.

Enterrado vivo estoy,
en mi cosmos nauseabundo,
sin luz, sin aire,
y sin ti.
Contigo a cada segundo.

 Niebla...
solamente niebla.
Sólo angustia.
Sólo... solo...
tu voz resuena en mi mente,
cuánto me amabas,
decías...
tu voz... zozobrado trueno,
que me angustia en estos días.

Tu muerta imagen me viene,
en su volátil sudario,
arropándome de noche,
llevándome a tu calvario.

Oscura y fría me abrazas,
me susurras al oído,
cuanto te amo, me dices,
ven conmigo, amado mío.

El jergón funde sus hierros,
desnudos contra mi carne,
ya somos parte de un todo,
hasta que puedas llevarme.

Ocho días sin moverme,
y en tres minutos se acaba,
la vida que terminó,
cuando ese filo sangraba.

Perdóname, pues, mi amada,
sé que estás ansiosa y fría,
oscura en tu maldición,
repitiendo tu llamada.

Compartimos este infierno,
que en vida nunca supimos,
compartiremos el hielo,
que transmutará mi anhelo,
en esperanza truncada,
de volver a ver el cielo.

Suave es el roce en mis venas,
y de la hoja el calor,
la suavidad de tus manos,
me acarician con ardor,
desgarrando así mi carne,
con sangre pago mi pena,
pronto estaremos unidos,
en la noche más eterna.

Niebla...
Ahora acogedora,
noche sin alma, me espera,
acercándome al final,
siento mi vida marchar...
 ...a borbotones, mi amor,
con cada gota de sangre,
hasta el último estertor.

Desde la muerte estaremos,
unidos por el dolor.

4 comentarios:

  1. Me parece una auténtica pasada. Es que lo leo y miro la ilustración y es la fusión perfecta. Una gozada.

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  2. Niebla...
    solamente niebla.
    Sólo angustia.
    Sólo... solo...
    tu voz resuena en mi mente,
    cuánto me amabas,
    decías...
    tu voz... zozobrado trueno,
    que me angustia en estos días.


    Este trozo no puedo dejar de leerlo una y otra vez. Me tiene hipnotizada...

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  3. Gracias por vuestros comentarios, me llenan mucho, ya que desde la muerte...digoooo...desde la ilusión y la humildad escribo, y una palabra de aliento en mi páramo es el viento.

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